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El mejor ciclista de la historia se despide vestido de amarillo
Europa Press:
El estadounidense Lance Armstrong dijo adiós a la
historia más brillante de un ciclista en el Tour de Francia, vestido
de amarillo en los Campos Elíseos de París por séptimo año consecutivo, algo
único en la historia de la carrera por
etapas más importante del mundo.
Nacido el 18 de septiembre de 1971 en Austin (Texas), demostró desde muy joven
unos dotes especiales para el deporte de las dos ruedas. Con apenas 16 años ya era un profesional del triatlón,
aunque no tardó en encaminar sus pasos hacia el ciclismo.
Tras conseguir en 1991 el campeonato nacional amateur estadounidense, y al año siguiente ser decimocuarto en los
Juegos Olímpicos de Barcelona, inició su carrera como profesional en las filas del Motorola.
Pronto comenzaron a llegar los éxitos a un ciclista de una complexión muy diferente al dominador de los últimos
siete Tour de Francia. Armstrong era un ciclista de potencia, agresivo en su manera de correr y capaz de brillar
especialmente en las pruebas de un día, como cuando cazó el título en el Mundial de Oslo 1993.
En Verdún, en 1993, logró su primer triunfo de etapa en el Tour y arrancó la que iba a ser la relación de amor con
una prueba que ha sido su inspiración durante todos estos últimos años. Repetiría en 1995 y en 1996 se impondría
en la Flecha Valona.
LA VICTORIA CONTRA EL CANCER.
Sin embargo ese año, 1996, supuso un punto de inflexión en su carrera, cuando en octubre se le detectó un cáncer
testicular con metástasis pulmonares y cerebrales. Gracias a una quimioterapia agresiva, pero seleccionada para no
disminuir su capacidad pulmonar, el de Austin pudo recuperarse progresivamente.
Tras lograr el triunfo más brillante de su vida, Armstrong regresó al ciclismo en la París-Niza de 1998 con el
US Postal, aunque no fue hasta 1999 cuando inició su más exitosa andadura.
Ese año llegó su primer Tour de Francia, sumando además tres victorias de
etapa. La hazaña no pudo, eso sí,
escapar a los rumores que le acusaban, especialmente desde la prensa
francesa, de dopaje, algo contra lo que
siempre ha tenido que luchar.
Desde entonces la Grande Boucle ha sido el objetivo en el horizonte para el americano año tras año. En 2000,
logró un triunfo más brillante aún que el anterior, con el maillot amarillo a sus espaldas desde la décima etapa.
Ese mismo año, recibió el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes y el bronce en los Juegos de Sydney.
En 2001 pasó a formar parte del primero de los clubes selectos, el de los vencedores de tres Tours junto a su
compatriota Greg Lemond o el francés Lousion Bobet, ganándose así su primer hueco en la historia.
Pero las ansias de Armstrong no parecían tener fin y en 2002 dio el último paso hacia el desafío de un quinto
Tour. Este llegó en 2003 cuando igualó con los 'grandes' mitos del ciclismo (Jacques Anquetil, Eddy Merckx,
Bernard Hinault, o Miguel Indurain).
El americano se quedó ya el año pasado sólo en lo más alto de la leyenda del Tour con un sexto triunfo. Aún así
fue capaz este 2005 de volver para ampliar un poco más su mito e decir adiós en los Campos Elíseos al ciclismo
con una séptima victoria para la historia.

Lance Armstrong
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